Saturno ingresa en el Signo de Virgo
domingo, 02 de septiembre del 2007 a las 02:50
El 2 de septiembre de 2007 se produce el ingreso de Saturno en el signo de Virgo.
Se atribuye a Saturno la regencia de Capricornio, un signo cardinal de tierra, y también de Acuario, un signo fijo de aire.
Una aclaración: si bien muchos astrólogos consideran sólo a Urano como regente de Acuario, yo creo necesario tomarlos a ambos. La razón es que Saturno simboliza una fuerza capaz de ser registrada en forma personal por la conciencia humana mientras que Urano simboliza una fuerza transpersonal, en la mayoría de los casos más lejana a la conciencia individual a menos que ocupe una posición relevante en una carta natal, convirtiéndose en un planeta que actúa como una fuerza personal, por ejemplo, con Urano presente en casas angulares (1, 4, 7 o 10), o en Casa 12, o en conjunción con el Sol o con la Luna, o siendo Acuario el Ascendente.
Volviendo al tema del ingreso de Saturno en Virgo:
Primero recordemos que cada signo zodiacal simboliza una etapa de un proceso mayor representado por el Zodíaco, y consideremos al Zodíaco como un proceso que se desarrolla en doce etapas. Cada uno de los doce signos toma su significado - en base al lugar que ocupa en el Zodíaco - del signo que lo precede y del que lo sucede.
Virgo se halla precedido por Leo y es, ante todo, un etapa del Zodíaco en donde la conciencia efectúa un aprendizaje vinculado con la introspección y el orden, lo cual implica que luego de una evaluación, con el consiguiente análisis y posterior discernimiento, se deberán realizar ciertos ajustes que instauren un nuevo orden, antes de pasar a la etapa siguiente simbolizada por Libra, el signo que lo sucede.
Hasta aquí vemos las cualidades que la conciencia será invitada a desarrollar como aprendizaje en este signo zodiacal.
Un planeta como Saturno, transitando por Virgo, viene a contribuir a este aprendizaje aportando maduración, responsabilidad, compromiso, organización, criterio de realidad, límites, disciplina, sentido del tiempo y del esfuerzo.
Podríamos pensar, entonces, que Saturno en Virgo se hallaría en un ámbito afin a su naturaleza y podría potenciar el aprendizaje de la conciencia. Esto dicho en forma general.
En forma particular, en cada carta natal habrá que evaluar la posición de Saturno, por casa, signo y aspectos, teniendo en cuenta la historia de vida de la persona y su edad, de lo que se desprenderá el grado de conciencia con que ese individuo particular se vinculará con las experiencias simbolizadas por Saturno. Luego miraremos en qué casa se encuentra Virgo, para interpretar qué significa en esa carta natal y para ese individuo el tránsito de Saturno por Virgo. De más está decir que también se mirarán las casas que Saturno rige en la carta y la posición del planeta Mercurio, regente de Virgo, con sus aspectos. Esta es la forma de personalizar el tránsito de Saturno por Virgo.
Se atribuye a Saturno la regencia de Capricornio, un signo cardinal de tierra, y también de Acuario, un signo fijo de aire.
Una aclaración: si bien muchos astrólogos consideran sólo a Urano como regente de Acuario, yo creo necesario tomarlos a ambos. La razón es que Saturno simboliza una fuerza capaz de ser registrada en forma personal por la conciencia humana mientras que Urano simboliza una fuerza transpersonal, en la mayoría de los casos más lejana a la conciencia individual a menos que ocupe una posición relevante en una carta natal, convirtiéndose en un planeta que actúa como una fuerza personal, por ejemplo, con Urano presente en casas angulares (1, 4, 7 o 10), o en Casa 12, o en conjunción con el Sol o con la Luna, o siendo Acuario el Ascendente.
Volviendo al tema del ingreso de Saturno en Virgo:
Primero recordemos que cada signo zodiacal simboliza una etapa de un proceso mayor representado por el Zodíaco, y consideremos al Zodíaco como un proceso que se desarrolla en doce etapas. Cada uno de los doce signos toma su significado - en base al lugar que ocupa en el Zodíaco - del signo que lo precede y del que lo sucede.
Virgo se halla precedido por Leo y es, ante todo, un etapa del Zodíaco en donde la conciencia efectúa un aprendizaje vinculado con la introspección y el orden, lo cual implica que luego de una evaluación, con el consiguiente análisis y posterior discernimiento, se deberán realizar ciertos ajustes que instauren un nuevo orden, antes de pasar a la etapa siguiente simbolizada por Libra, el signo que lo sucede.
Hasta aquí vemos las cualidades que la conciencia será invitada a desarrollar como aprendizaje en este signo zodiacal.
Un planeta como Saturno, transitando por Virgo, viene a contribuir a este aprendizaje aportando maduración, responsabilidad, compromiso, organización, criterio de realidad, límites, disciplina, sentido del tiempo y del esfuerzo.
Podríamos pensar, entonces, que Saturno en Virgo se hallaría en un ámbito afin a su naturaleza y podría potenciar el aprendizaje de la conciencia. Esto dicho en forma general.
En forma particular, en cada carta natal habrá que evaluar la posición de Saturno, por casa, signo y aspectos, teniendo en cuenta la historia de vida de la persona y su edad, de lo que se desprenderá el grado de conciencia con que ese individuo particular se vinculará con las experiencias simbolizadas por Saturno. Luego miraremos en qué casa se encuentra Virgo, para interpretar qué significa en esa carta natal y para ese individuo el tránsito de Saturno por Virgo. De más está decir que también se mirarán las casas que Saturno rige en la carta y la posición del planeta Mercurio, regente de Virgo, con sus aspectos. Esta es la forma de personalizar el tránsito de Saturno por Virgo.
En otro orden de cosas, es frecuente pensar en Saturno con cierto temor o rechazo cuando su paso inevitable afecta algún punto en nuestra carta natal.
Esto es erróneo, ya que en Astrología nada debiera ser considerado como positivo o negativo, como bueno o malo. Es nuestra conciencia la que, identificándose por atracción o por rechazo, califica como bueno lo que gusta o agrada y como malo lo que disgusta, duele o incomoda. En realidad, no sabemos si en el encadenamiento de causas y efectos que es la vida, lo que en principio nos parece bueno acabará siendo perjudicial y viceversa, evolutivamente hablando.
Ahora bien, veamos en Saturno una invitación a la maduración. Pero, al mismo tiempo, reflexionemos acerca de lo que implica la madurez para cada uno. ¿Diremos que es bueno o malo madurar? ¿Es negativo o es positivo? ¿Aporta algo este modo de plantear la cuestión, efectuando un juicio de valor?
De todas formas tendremos que madurar, porque la vida nos lleva en tal sentido.
Aunque cueste aceptar las experiencias que nos imponen restricción, reglas, orden, disciplina, esfuerzo, paciencia y dificultades, el hecho de saber que todos pasamos por lo mismo nos muestra lo inexorable de su condición.
Todos tenemos en nuestra carta natal a Saturno, aleccionándonos para que aprendamos a hacernos cargo y logremos madurar. Cuando la vida nos pone frente a situaciones en las que experimentamos los aprendizajes que simboliza este planeta, la aceptación es fundamental para que sus lecciones puedan ser integradas en la conciencia.
Se pueden identificar tres niveles de respuesta individual a las experiencias simbolizadas por Saturno, dependiendo del grado de comprensión que cada persona haya logrado al respecto:
1) experimentar frustración e inhibición y, por lo tanto, caer en la victimización, el resentimiento y la amargura.
2) desarrollar una suerte de “conciencia de atleta”, yendo en pos de metas y objetivos, tratando de alcanzar el logro y el reconocimiento, pensando que así se hallará la realización.
3) desarrollar moderación y austeridad, lo que no implica solemnidad sino criterio de realidad y una cierta impersonalidad en la respuesta.
Tal vez esta última actitud sea el punto de integración que habilita el proceso de crecimiento y maduración, al evitar la frustración mediante la aceptación de la realidad y al generar la disposición conciente necesaria para el desarrollo de la responsabilidad.
Aunque cueste aceptar las experiencias que nos imponen restricción, reglas, orden, disciplina, esfuerzo, paciencia y dificultades, el hecho de saber que todos pasamos por lo mismo nos muestra lo inexorable de su condición.
Todos tenemos en nuestra carta natal a Saturno, aleccionándonos para que aprendamos a hacernos cargo y logremos madurar. Cuando la vida nos pone frente a situaciones en las que experimentamos los aprendizajes que simboliza este planeta, la aceptación es fundamental para que sus lecciones puedan ser integradas en la conciencia.
Se pueden identificar tres niveles de respuesta individual a las experiencias simbolizadas por Saturno, dependiendo del grado de comprensión que cada persona haya logrado al respecto:
1) experimentar frustración e inhibición y, por lo tanto, caer en la victimización, el resentimiento y la amargura.
2) desarrollar una suerte de “conciencia de atleta”, yendo en pos de metas y objetivos, tratando de alcanzar el logro y el reconocimiento, pensando que así se hallará la realización.
3) desarrollar moderación y austeridad, lo que no implica solemnidad sino criterio de realidad y una cierta impersonalidad en la respuesta.
Tal vez esta última actitud sea el punto de integración que habilita el proceso de crecimiento y maduración, al evitar la frustración mediante la aceptación de la realidad y al generar la disposición conciente necesaria para el desarrollo de la responsabilidad.




Comentarios sobre Saturno ingresa en el Signo de Virgo
Yo recuerdo cuando Saturno transitó por Aries, sobre mi conjunción Sol Luna que se ubica en la casa 10 en mi carta natal. Mi responsabilidad en ese momento fue coordinar talleres en el Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano.
Fue mi elección, lo cual confirma tus palabras "haz aquello que tienes que hacer porque tú mismo sientes esa responsabilidad".
A la vez, debí aceptar las indicaciones de las personas que coordinaban el Programa dirigiendo su funcionamiento.
Pero también fui yo quien ejerció un lugar de autoridad, al estar al frente de grupos. Y esto es por la presencia de Sol conjunción Luna en Aries en 10.
Si bien mi comentario es fragmentario, por cuanto HABRIA QUE CONSIDERAR LA CARTA NATAL COMO UN TODO, sirve de confirmación a lo que expresas en tu mensaje.
Gracias por participar.
Saludos cordiales.
Ana
Ramón no es más que un pobre individuo sin libertad ni iniciativa.
Opino lo mismo que anónimo.